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Nº
42
18/9/2023

Apreciar lo impalpable

Sobre vivir agradeciendo.

O libro da gratidão

Ya conté varias veces que me gusta traerme libros como souvenir de los viajes, más allá de si entiendo completamente el idioma en que están escritos. En un viaje a Brasil hace unos años me traje O libro da gratidão de Carolina Chagas ilustrado por Helena Cintra. Son de esos libros para abrirlos en cualquier página y reflexionar un poco sobre todo lo que tenemos y damos por sentado.

En el envío anterior te contaba que por un imprevisto se nos habían cambiado todos los planes del finde. Fue un susto de salud que por suerte quedó en eso, un susto. Pero a mi personalmente me puso a pensar en lo frágil que es nuestra felicidad. Muchas veces pensamos en todo lo que nos falta sin agradecer todo lo que ya nos sucede en este momento.

Y en un mundo cada vez más individualista en que queremos hacernos cargo de todo y creemos que solos podemos conquistar el mundo, ser agradecidos es reconocer con humildad todo el apoyo y la ayuda que recibimos por el camino. Es poder ver la infinidad de personas que nos trajeron hasta el lugar en que estamos hoy, saber que les debemos muchas de nuestras alegrías a muchas personas distintas, a las miles de serendipias que tuvimos acceso.

Por eso hoy agradezco.

El antídoto a la insatisfacción

La verdad es que este mail viene siendo medio cursi y este video es como poner una canción de Cristian Castro de fondo pero a pesar de todo te lo quiero compartir. En particular me parece interesante como trae al frente la evolución del sentimiento de gratitud a partir de la idea de reciprocidad: una señal biológica que motiva a los animales a intercambiar cosas para beneficiarse mutuamente. Establecer relaciones duraderas con quienes hay un ida y vuelta generoso se convirtió en una ventaja evolutiva. El egoísmo es, de alguna manera, el antónimo de la gratitud.

Estado de gracia

Todavía no leí nada de Clarise Lispector. Obviamente tengo varios de sus títulos en mi lista de “para leer” y más de una vez me vi tentada a llevarme alguna de sus obras en mis visitas a la librería, pero por una cosa u otra nunca empiezo. Me topé con esta crónica publicada en el Jornal do Brasil en 1968 que me parece que retrata perfectamente ese momento, por lo general el sábado por la mañana, en que todo es luz. Espero que te guste:

Quien ya ha conocido el estado de gracia reconocerá lo que voy a decir.
No me refiero a la inspiración, que es una gracia especial que muchas veces sucede a los que tratan con el arte.
El estado de gracia del que hablo no se usa para nada. Es como si viniera tan sólo para que se sepa que realmente se existe. En ese estado, además de la tranquila felicidad que irradia de personas y cosas, hay una lucidez que sólo puedo llamar leve porque en la gracia todo es tan, tan leve.
Es la lucidez de quien no adivina más: sin esfuerzo, sabe. Sólo eso: sabe.
No pregunten qué, porque sólo puedo responder del mismo modo infantil: sin esfuerzo, se sabe.
Y hay una bienaventuranza física que a nada se compara. El cuerpo se transforma en un don. Y se siente que es un don porque se está experimentando, en una fuente directa, la dádiva indudable de existir materialmente.
En el estado de gracia se ve a veces la profunda belleza, antes inalcanzable, de otra persona. Todo, además, gana una especie de nimbo que no es imaginario: viene del esplendor de la irradiación casi matemática de las cosas y las personas. Se pasa a sentir que todo lo que existe —persona o cosa— respira y exhala una especie de finísimo resplandor de energía. La verdad del mundo es impalpable.
No es ni lejanamente lo que mal imagino sea el estado de gracia de los santos. Ese estado jamás lo conocí y ni siquiera logro adivinarlo.
Es sólo el estado de gracia de una persona común que súbitamente se vuelve totalmente real porque es común y humana y reconocible.

Y chusmeando el instagram de Helena, la ilustradora del libro, me encontré con este retrato de ella. Que gusto ver cuando se captura tanta energía en un solo dibujo:

En qué ando

Leyendo

Big Magic de Elizabeth Gilbert. Los miércoles vamos a un coworking con amigas y en la última semana cada una le llevó un libro a otra. A mí me tocó este que siento que llegó en el momento indicado.

Escuchando

Este live de Parcels. Hace un par de semanas Coty me recomendó un video de esta banda y desde entonces lo tengo de fondo mientras trabajo y me funciona genial.

Viendo

Dopesick. Recién vi 2 capítulos de esta serie sobre la creación de un fármaco que detonó una crisis inmensa en Estados Unidos y ya estoy enganchadísima.

Hasta la próxima

Buenas queridísima o queridísimo, ¿cómo estás?

Estas semanas de comienzo de primavera me tienen feliz. Hacer planes con amigos a medida que empiezan a ser más largos los días es una alegría enorme. Tener amigos cerca también es un privilegio, me mudé a Buenos Aires cuando comenzó la pandemia y la verdad que cambiar por completo quienes tenemos alrededor no es fácil. Así que estoy agradecida por los nuevos amigos porteños y por cada una de las visitas de Santa Fe que me toca recibir.

El miércoles pasado fue el encuentro de Peces Fuera del Agua. De la mano del tema del newsletter, no puedo más que agradecer por dedicarme un ratito de tu tiempo cada vez que abrís uno de estos mails. No deja de sorprenderme cuantas sonrisas inesperadas me sacaron estos envíos.

Que tengas una hermosa semana,

Maca

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