Universos compartidos

Casa transparente

Qué importante que es el espacio que habitamos. A mí me gusta pensar que nos moldea, nos predispone a ciertos estados de ánimo, que es el set en el que grabamos gran parte de la película de nuestra vida. Desde chica la idea de armar hogar fue algo presente en mi vida: me gustaba mirar revistas de decoración con mi mamá, compartiendo su sueño de la casa propia.

Apenas me fui a estudiar tomé la decisión de volver mío cada espacio que habitara, más allá de saber que tenían fecha de vencimiento. Me gustaba recolectar, reciclar, reversionar. Acumular, para ser sincera. En cada mudanza regalaba cosas que quizás había usado una o dos veces en años. Pero toda esa mezcolanza es lo que hace de ese espacio mi hogar.
Por eso me cuesta entender y me parece interesantísimo el modo de habitar que nos presenta María Luque en Casa transparente. Ella vive de lugar en lugar, cuidando casas de amigos que viajan, pintando murales en hostels, pasando noches en colectivos o días en carpa. Todo lo que posee en algún punto es efímero, pero sin embargo se tiene a sí misma y tiene miles de experiencias. Ella misma es su hogar.

Siempre es la vecina nueva, siempre tiene un nuevo café o un nuevo verdulero del que volverse amiga. Es diferente a vivir viajando, pienso yo... aunque no lo podría decir con seguridad. Me gusta cómo su trazo desenfadado hila situaciones que van desde no saber dónde guardarían el abrelatas a esa sensación de anonimato y libertad que te brinda estar sola en una nueva ciudad. ¿Cuántas versiones de nosotros mismos nos quedan por explorar?
Me gusta pensar que en algún momento de mi vida me propondría vivir un año o dos en la misma sintonía que María pero la realidad es que yo disfruto mucho de mi espacio, mis cosas, mi cuevita. Pero nunca digo nunca.
Casa Chaucha

"¡No lo puedo creer, te va a encantar!", me dijo mi amiga cuando me habló de Casa Chaucha. Yo le dije que no conocía el sitio. Y el proyecto es tan lindo que es como esos discos o películas que nos gustaría sacarlas de nuestra memoria para poder volver a saborearlas por primera vez con entusiasmo.
María Tórtora creó este espacio porque entendía que "el espectro de casas lindas era mucho más amplio de lo que estábamos acostumbrados a ver". Justamente por eso reseña todo tipo de hogares sin intervenirlos, y ahí es donde se encuentra la magia. Casas vivas, desordenadas, ordenadas, minimalistas, repletas de objetos, coloridas, en escalas de grises, gigantes y chiquitas. Casas que sí con entrevistas a sus habitantes que develan su cotidianeidad, los acuerdos, qué se hace con las tareas que odias (en mi caso, sacar la basura) y las que amas (lavar los platos y la ropa). Casas que no entrarían en la revista Living o El mueble, pero que son infinitamente más interesantes.
Quería hacerles un resumen de mis favoritas y me fue muy, muy difícil. Les dejo tres que elegí de manera aleatoria. Casas en las que me gustaría pasar una tarde y tomar un café con sus dueños. La de Juan Francisco, la de Gio y la de Nadia, Mauricio, Lucía y Julia.
Casa Liebre

Bueno, para qué mentirte... cuando me di cuenta que mis dos recomendaciones anteriores arrancaban con la palabra casa no me quedó otra que salir cual posesa a buscar un proyecto más que esté bueno y que arranque con la misma palabra. Porque para obsesiva, yo.
Así fue como me encontré con este proyecto de branding para una hacienda, huerto y restaurante mexicano. Como cuentan sus autores, la linea gráfica de la marca utiliza tipografía moderna inspirada en caracteres latinos, sin limitarse a un solo logotipo, usan sellos inspirados en etiquetas antiguas de puros, cerillos, y empaques de objetos de 1900 en México.
Me gustó muchísimo la paleta y la manera en que siempre reversionan el sistema para adaptarse a los diferentes soportes. Claro ejemplo de que la identidad no es el logo.
En qué ando
Leyendo
Leyendo. El newsletter de Mapa de Barmaids. Mirada de género y gastronomía, que más podemos pedir, y este mes en el maridaje además hay libros + café. Hermoso.
Escuchando
Escuchando. Radio Ambulante. ¿Se acuerdan que en la edición del libro precioso de Eumiel les hablé de la sinestesia? Bueno, esta semana salió un episodio sobre una chica que siente sabores y olores con las palabras. Por ejemplo, así es como describe al quince (sí, el número): "Un sabor dulce. Con un poquito de eh… algunos tonos ácidos. Es una fruta amarilla. Es el sabor de la piña, pero es cuando está muy fresca y cortada en cuadritos". Qué mágica nuestra mente, eh.
Viendo
Viendo. A creative block story de Cécile Dormeau. Aunque no nos dediquemos estrictamente al arte siento que este video puede resonar en cualquiera de nosotros, más en estos momentos en que el autocuidado viene bien para terminar el año sin quemarnos.
Hasta la próxima
Hola queridisima persona que lee este newsletter y me alegra los días. Quiero agradecer todas las muestras de amor, mensajes y recomendaciones que me llegan tras enviar estos mails. Las sonrisas que me sacan cada vez que veo algún textito son enormes. Se me ocurrió que quizás podrías recomendarme algún tema que pueda tratar desde la ilustración y te gustaría leer.
Como leíste, esta edición estuvo muy atravesada por la idea de la casa, del hogar, del habitar. Es que me estuve mudando y es la primera vez en mi vida que decidí compartir mi día a día con alguien que amo. Fue como hacer coincidir dos sistemas solares distintos y el resultado es precioso: miles de libros, muchas plantitas, condimentos y bebidas. Ahora conformamos un mismo universo que disfrutamos mucho y eso me hace feliz.
Estas semanas fueron mucho más tranquilas que las anteriores. Empiezo a sentir que se cierra un buen año. Espero que tus semanas también estén bajando un cambio y disfrutes lo que queda de este mes,
Maca