Santo remedio

Las que vencen

Caminaba recorriendo con la vista miles de fanzines, libros, fotografías que se vendían fuera del estadio. Miles de horas de personas que sienten la necesidad de compartir lo que hacen con el mundo y gestan estos proyectos creativos. En esa maraña de cosas lindas estaba este libro. Lo abrí por el medio y automáticamente grité “¡Esto es Misiones!” con una euforia inusitada. Esa tierra roja inconfundible, ese verde que tengo calado en los huesos. Yo creo que uno se puede olvidar de mil cosas, pero nunca del lugar que te crió.

Y con esas cosas lindas que genera Trimarchi, ahí estaba Jose Nicolini, su autora. Nos pusimos a charlar y me contó que es un libro que surge de una travesía en moto por el litoral del país. Jose es fotoperiodista y antropóloga y este libro es un diario de viaje acerca de las mujeres que curan o, como las conocemos por allá, las mujeres que vencen. A mí siempre me costó creer, pero la verdad es que más de una vez me han curado del mal de ojo o del empacho. Para hacerlo usan bendiciones que logran cosas que no tienen explicación para la ciencia. Placebos o no, esas oraciones curan, aún contra mi juicio cientificista.

Siempre digo que los mejores libros son los que te encuentran. En el prólogo Mariana Enriquez menciona, con exquisita claridad: “Este libro […] tiene la valentía discreta y la belleza en los detalles de quien sabe mirar y busca, no para encontrar, sino porque la inquietud es una forma de sentir la vida, como se sienten los colores y el sol sobre la piel”.
Leer este relato fue volver un rato a ese lugar que fue hogar, donde todo es más simple. Encontrarme con esos rostros, esos colores, esos olores en medio de un diseño editorial exquisito. Al final, creo que sí, que algo de magia hay.

Things are what you make of them

Escuchar a otros diseñadores siempre me resulta inspirador. Escuchar cómo lograron sobreponerse a aquello que a mí también me da miedo o me frustra siempre termina alimentando esa semilla de esperanza en mi día a día.
Ahora bien, escuchar a Adam J. Kurtz hace un par de semanas llevó eso a otro nivel. No porque lo que haga sea especialmente espectacular, sino porque es honesto. Y la sinceridad es rara en los tiempos que corren. Adam repitió una y otra vez que su trabajo consiste en sentir algo y tratar de volcarlo en algún dispositivo que comunique esa emoción en los demás. Muchas veces no se necesita el preciosismo de ciertos recursos, sino el valor de la intención.
“Fallar es sólo investigación, salvo que nunca lo vuelvas a intentar”, dice una de las diapositivas a las que le saqué una foto. Encontré en YouTube la misma conferencia en otro evento, si algún día tenés una hora para dedicar a tu creativo interior, ese niño o niña que tenemos todos dentro, iría por acá.
Copo Americano

Si vas a Brasil y prestas atención, hay algo que se repite en todos los botecos, esos barcitos que están abiertos desde que sale el sol hasta la medianoche. Son los vasos, o mejor dicho, los copos. Un tipo particular de copo: el americano, diseñado por Nadir Figueredo en 1947. Me gusta pensar que es un símbolo del país en sí, dado que se usa para servir café, cachaça y cerveza, también como medida culinaria y hasta para medir el jabón en polvo.
Este diseño, que estuvo exhibido en el MoMA en Nueva York, es un elemento de pura saudade para mí. Ese sentimiento intraducible de extrañar con mucha fuerzas algo. Yo siento que en el fondo, una parte de mí pertenece al país hermano. Por eso cuando Gal, una amiga brasileña que adoro, me regaló un juego de copos casi me largo a llorar. Me emocionan los regalos hechos con tanto empeño. Ahora sí puedo tomar las cervezas del verano como corresponde.
En qué ando
Leyendo
I’m Glad my Mom Died de Jennette McCurdy. Es la historia, en primera persona, del horror que fue ser una actriz cuando fue niña y las miles de presiones que sufría.
Escuchando
Art Holes. Este podcast de arte retoma las vidas de los artistas como columna vertebral de los episodios, permitiéndote entender por qué hicieron lo que hicieron.
Viendo
Los anillos del poder. Terminó la primera temporada de la serie precuela de El Señor de los Anillos. Nos encantó y ahora tenemos que esperar una vida para la próxima.
Hasta la próxima
Hola, ¿cómo estás? Yo contentísima con estos días de verano hermosos. Me resulta increíble lo feliz que me hace poder ponerme vestidos. Estos días estuve caminando un montón, leyendo en el parque, bajando mil revoluciones.
Dos de los tres artículos de esta edición tienen que ver con Trimarchi, conferencia de diseño que se hace en Mar del Plata a la que asistí con amigues de Indicius, siempre es un placer compartir nerdeadas cool con ellos. Fue un finde muy lindo y me volví con la mochila cargada de ganas de hacer cosas lindas.
Por otro lado, me me siento sumamente agradecida y halagada, porque salió un artículo que me hizo Laura Tullio, para su blog de artistas. Lau es una de esas personas que nunca hubiese conocido si no fuera por este espacio, así que cuando me propuso tomarnos un cafecito en un viaje de ella a Argentina, no dudé. La pasamos precioso.
Y para terminar, quiero contarte que un amigo mío, João, sacó su newsletter. Es una absoluta preciosidad y tuve la suerte de presenciar todo el proceso. Si tienen ganas de recibir un newsletter experimental, en el que en cada edición se van a encontrar con una sorpresa, acá te dejo el enlace. Yo ya quiero que me llegue el próximo. Un detallecito pequeño: es en portugués. Pero es entendible y te juro que vale la pena.
Bueno, voy cerrando, que en un rato me encuentro con amigas en el Rosedal. No soy fan de las rosas como flor, pero por favor, es increíble ver todo el espacio florecido. Una vez más, gracias por leer, gracias por acompañarme a armar este pequeño espacio seguro en la vastedad de internet.
Un abrazo enorme,
Maca