Los colores de la alegría

Los colores de la alegría

Empezó un nuevo año y se siente el sabor a verano en el aire. Y si pienso en verano, pienso en Brasil. Es un país precioso al que siempre disfruto volver, con sus colores, sus formas, la voluptuosidad de todo. Lo amo. Y con esta excusa me voy a tomar la licencia de no reseñar un libro ilustrado sino la obra de un ilustrador en sí. Al fin y al cabo (mis propias) reglas están para romperse.
No creo que exista alguien que represente mejor este país magnífico que Willian Santiago. En mi último viaje a Río no paraba de ver su paleta por todos lados y me brillaban los ojos de alegría. Hoy en día, tengo sentimientos encontrados al pensar en su trabajo: con solo 30 años falleció de COVID dejándonos a todos con ganas de más. En el momento que me enteré me costó digerirlo, no lo entendía.

Siempre pasaba tiempo viendo sus ilustraciones, pero esta vez me puse a ver sus fotos. Y me encontré con joyitas que sólo captura alguien que está dispuesto a ver valor en lo cotidiano. Sus instantáneas son frescas y ocurrentes. Son ese tipo de fotos del día a día que todos queremos tomar y pocos logran hacerlo.
A Willian le encantaba jugar. No solo se nota en su manera particular de ver el mundo sino que algunos de sus hobbies involucraban soltar todo prejuicio y volver a ser niño, como su gran colección de muñecas que armaba con una dedicación de otro planeta. A mí me gusta pensar que de alguna manera él abría la puerta a que el resto de nosotros hagamos lo mismo.

Lo único que me saca una sonrisa entre tanta tristeza por no tenerlo más es poder escucharlo en su curso de Domestika. Tuve la oportunidad de hacerlo y realmente su generosidad es enorme: no sentís en ningún momento que se esté "guardando algo" para sí. Te cuenta todos sus trucos e insiste continuamente en que hay que divertirse. Tendremos que seguir su consejo.

Si te gustaría saber más sobre el proceso de Willian podés leer esta entrevista en el blog de WeTransfer.
Good Pair Days


Y si hablamos de alegría, qué mejor que un rico vinito con la gente que nos hace reír. Hace un par de meses me encontré con esta identidad de un club de vinos que me conquistó. Es un proyecto claramente 360º, no sólo se atiende a lo visual (si chicos, lo elegí por esas tipografías y colores, qué les voy a decir) sino también a la parte de contenido.
Hacen un uso del lenguaje que me encanta. La idea de la marca es quitarle el halo de sofisticación al consumo de vino de alto vuelo, en donde nos imaginamos a un sommelier con traje y acercarlo al consumo más relajado pero no por ello menos exigente.
Menos es más

Todos los años escribo mis objetivos y también escribo algún tipo de mantra, de motto, de guía mental. Es un ritual que disfruto mucho. El del 2021 fue “el éxito es tener un buen día” y me sirvió mucho para enfocarme en el aquí y ahora y no vivir en un futuro inexistente. El de este 2022 es “menos y mejor”, para elegir a conciencia los objetos, las experiencias y los proyectos a los que dedico mi tiempo.
Me encontré con este texto de Paula Filippelli (que también ilustra como los dioses) que resonó muchísimo con ese objetivo. Y eso me hizo recordar a esta frase que tengo pegada frente a mi escritorio, y estoy 99.9% segura de que pertenece a Mariana Matija:
Decir no a una vida tan enfocada en el consumo es decir sí a una vida que requiere menos gastos superfluos, y por lo tanto es decir sí a una vida que puede estar menos centrada en la autoexplotación laboral, es decir sí a una vida mejor balanceada, menos enfocada en tratar de conseguir más objetos innecesarios y más enfocada en disfrutar todo lo que ya tenemos, y todo lo que la naturaleza nos da sin que sea necesario pagar nada.
Me parece un lindo propósito de comienzo de año. No es necesario cumplirla a la perfección sino más bien a atravesar el proceso durante todo el año.
En qué ando
Leyendo
Leyendo. La carta a su creatividad de Rebecca Green, una ilustradora cuya obra y newsletter adoro. Todo lo que dice la carta es realmente importante.
Escuchando
Escuchando. La Cruda. Este podcast de Migue Granados hace que me cuestione muchos de mis preconceptos sobre los temas más variados.
Viendo
Viendo. Suffer Rosa. El otro día dando vueltas en Twitter me encontré con sus fotos preciosas. Te teletransportan a esos lugares comunes que día a día no observas pero tienen su mística.
Hasta la próxima
Buenas buenas buenas. ¿Cómo arrancaste tu año? Espero que seas del feliz grupo que no tiene COVID, que está bastante difícil esquivarlo últimamente. Por acá muy bien, fueron unas fiestas muy tranquilas y llenas de amor. También fue el cumple de Axel y lo festejamos yendo a comer por primera vez a un restaurant por pasos, una experiencia que nos encantó a los dos.
También empecé a hacer ejercicio otra vez, los últimos meses del 2021 me fue difícil encontrar la motivación y aproveché el cambio de año para mover el cuerpito recordando siempre que es la base de estar saludables, no de encajar en todas esas medidas hegemónicas e inalcanzables.
Recibí un par de respuestas de su parte que me pusieron muy contenta. Mil gracias, de verdad. Siempre me pueden contestar respondiendo a este mismo mail, que me llega perfecto.
Otro par de personas me preguntaron cómo podían aportar a que yo siga haciendo crecer mi colección de libritos ilustrados para compartirlas con vos y a pesar de que mi síndrome del impostor me está gritando que no tengo ninguna razón para hacer esto, por primera vez les quiero compartir un link a Cafecito por si quieren convidarme un cafecito virtual.
Me hizo acordar a un viejito (al cual llegué por el newsletter de Diego Geddes que amo) que hace covers de Radiohead y los sube a youtube, cuya biografía dice así:
Simplemente interpretando canciones a mi manera, nada demasiado serio, no todos podemos ser profesionales pulidos, pero esa no debería ser una razón para no cantar. Si realmente desea donar, aquí hay un enlace de PayPal, estoy bastante feliz de cualquier manera.
Pensarme acompañando a Frank en esa aventura me baja un poco la vergüencita. Gracias por acompañarme, leerme y sacarme tantas sonrisas,
Maca