Ocupando mi banquito

Cómo puede ser la democracia
Bueno, no vengo con ninguna noticia si te cuento que el domingo pasado terminamos todos sorprendidos. Yo me quedé largo rato pensando en cómo llegamos hasta acá y parte del consuelo lo encontré en un libro de Media Vaca: Cómo puede ser la democracia.
Es un libro editado en 2015 pero sus textos fueron publicados en 1977 y 1978 por la editorial española La Gaya Ciencia, apenas unos años después de la dictadura de Franco. Los libros se llamaban, hace 40 años, Libros para mañana. Claramente ese mañana todavía no llega, pero siento que esta pieza ilustrada con un nivel de detalle y maestría increíble por Marta Pina aporta mucho en ayudar a entender a chicos (y no tan chicos) qué es una democracia. Creo que no hace falta sumar mucho más, así que voy a dejar que el libro hable solo esta vez:




Pensar con otros

Para compartir con otros nuestra perspectiva de ese territorio que entendemos como verdad, lo más sencillo sería hacerlo intuitivamente y simplemente hablar y dar la información que tenemos. Esta táctica equivaldría a subirnos a un banquito en la plaza y predicar nuestra verdad a los cuatro vientos. Pero eso, además de satisfacer nuestras ganas, ¿funciona? Si lo que nos motiva es alimentar nuestro propio ego y mostrar lo inteligentes que somos, lo bien que conocemos el terreno, para eso va a funcionar, y nos sentiremos muy bien con nosotros mismos. Si queremos hablarles a las personas que ya piensan como nosotros, también va a funcionar, y va a ser una clara señal para la tribu. Pero si lo que nos importa es que nuestro mensaje llegue a todos, y particularmente a aquellos que no piensan como nosotros, ¿qué hacemos? ¿Cómo construimos una forma efectiva de compartir nuestra perspectiva de manera que un otro que ve distinto logre acercar –e incluso solapar, aunque sea parcialmente– su visión del territorio que lo rodea a la nuestra?
Si la clave está en estar informados para tomar buenas decisiones, creo que un libro imprescindible es Pensar con otros, de Guadalupe Nogués, editado por los chicos de El Gato y La Caja. Se puede leer completo gratis en la web, pero creo que el capítulo de Territorio compartido (de donde sale la cita) es clave para empezar a delinear cómo queremos debatir con nuestros amigos, familiares o compañeros de trabajo en los próximos meses. Porque el debate va a existir, así que lo más responsable es tratar de que sea en un marco constructivo.
¿En qué dirección va el mundo?

Bueno, la verdad es que dado que estoy en un banquito imaginario gritando lo que pienso, me parecía importante terminar esta edición con una nota de esperanza. Y este artículo de Mariana Matija da otra vez justo en el clavo:
Los humanos somos capaces de hacer cosas atroces y también de hacer cosas maravillosas. Y también somos capaces de hacer todo lo que está entre lo atroz y lo maravilloso, pasando por lo malo, lo indeseable, lo cuestionable, lo neutro, lo mediocre, lo aceptable, lo preferible, lo bueno, lo inspirador, lo agradable, lo interesante, lo fantástico. Y todos los otros adjetivos que no se me ocurren en este momento. Creo que, si hay algo importante que podamos hacer por nuestra salud mental y por el futuro de la vida en el planeta, es empezar a entender que la realidad no es en blanco y negro, y que más nos vale empezar a ver el montón de matices de color que existen entre esos extremos.
En qué ando
Leyendo
Panza de burro de Andrea Abreu. Es un torbellino de imágenes de una infancia que no viví pero sin embargo se siente cerca. Hermoso.
Escuchando
Lisbon Lisbon, de Leo Middea, es una canción que me calma y me da energía al mismo tiempo. Me encanta.
Viendo
Euphoria. Llegué tarde a esta serie de HBO que me está llevando por un profundo viaje lisérgico colmado de brillos y dramas adolescentes.
Hasta la próxima
Buenas, ¿cómo andas? ¿Cómo te trata el frío?
Yo en este momento estoy escuchandome a mi misma por primera vez en un podcast. No te das idea lo que me llena de alegría ser parte de Encuentros de Mentes, el podcast de Carlos Arroyo. Estoy profundamente agradecida por la invitación, y no puedo negar que me reconectó con este espacio que estaba un poco relegado en mi vida. Si tenés ganas, podes escucharnos charlar sobre el newsletter y mi curiosidad insaciable. También te invito a que te suscribas a su newsletter, proyecto precioso que leo domingo a domingo.
Pensé mucho en si enviar esta edición sobre este tema que en Argentina se encuentra tan al rojo vivo. Traté de entender si no resultaba egoista pararme en mi banquito digital a bajar letra sobre lo que me gustaría que suceda en el futuro cercano: que podamos debatir el país que queremos desde un lugar constructivo, con información y respeto. Pero bueno, siento que hay valor en levantar la mano y decir lo que pensamos.
Estoy feliz de estar escribiéndote hoy. Gracias por leerme, me llena el corazón.
Maca